The Castilla y León regional authorities revealed a significant archaeological piece, a terracotta bust that is considered the first known portrait of an inhabitant of the region. Emilio Illarregui, professor of IE University’s Archaeology Unit, formed part of the team that studied the piece
La Junta de Castilla y León dio a conocer ayer el primer retrato conocido de un abulense: una pequeña escultura en bulto redondo de barro hallada en las inmediaciones de uno de los yacimientos arqueológicos romanos de Bercial de Zapardiel. Como se recordará, el estudio de esta valiosa pieza fue documentada en la revista de investigación Oppidum de IE University por el arqueólogo y profesor de IE University Emilio Illarregui y por Francisco Fabián García, Arqueólogo territorial en Ávila de la Junta de Castilla y León.
Ver artículo en Oppidum: Articulo Oppidum Un retrato romano en Terracota de Bercial de Zapardiel (Avila)
El carácter general de la pieza la convierte en el primer retrato de un abulense conocido hasta la fecha y también de un castellano y leonés si le atribuimos una cronología del siglo I.
Illarregui, que forma parte del equipo de la Unidad de Arqueología de IE University, ha destacado la importancia de esta pieza de terracota, que puede ser catalogada con cierta precisión en época altoimperial.
Se trata de un hallazgo casual en las inmediaciones de uno de los yacimientos arqueológicos romanos de Bercial de Zapardiel, una zona ya muy rica en la antigüedad que en época romana (entre los siglos I y V) conoció una gran propiedad romana de las llamadas “villas”, en las que con la familia propietaria convivirían esclavos y colonos explotando las tierras.
El primer retrato conocido de un abulense es una pequeña escultura en bulto redondo de barro (116 x 82 x 92 mm y 628 gr) que representa a un hombre de 65-75 años. Está modelada en arcilla y bien cocida (terracota). Es una pieza completa realizada a partir de un original, previsiblemente de cera, obtenido mediante una máscara aplicada al propio cadáver. Lo interesante de la pieza es que esta máscara no sirvió directamente para realizar la escultura, sino que a partir de ella (y se supone que a mano alzada) un artista reprodujo en arcilla el calco original, pero en un tamaño más pequeño. El resultado hace ver que el modelador era un verdadero artista.
Aunque parece maciza, se encuentra hueca, y se comunica con el exterior por un pequeño canal, lo que se interpreta como un gesto técnico destinado a garantizar la integridad de la pieza durante la cocción, que sin ello tendría muchas posibilidades de estallar.
Algunos detalles de la escultura hacen entrever aspectos que pudieron afectar a la vida y quizá a la muerte del sujeto representado. Cierta torcedura en la nariz, así como la hinchazón única de un párpado podrían indicar un traumatismo inmediato a la muerte, un golpe que pudo ser intencionado o accidental.
No se trata de una pieza única en el contexto general de la escultura funeraria romana, pero no es conocido ningún caso similar en Castilla y León hasta el momento.
El carácter general de la pieza la convierte en el primer retrato de un abulense conocido hasta la fecha y también de un castellano y leonés si le atribuimos una cronología del siglo I. De finales del siglo II estarían los encontrados en Becerril de Campos (Palencia). Si situamos su cronología en el siglo I o principios del siglo II sería también el del primer castellano y leonés conocido. Read more…