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Volver a casa por Navidad

Written on December 18, 2015 by Roberto Arribas in Uncategorized

La brasileña Luiza de Miranda, el portugués Jaime Pignateli, la alemana Clara Butöw y la italiana Sofía Balsano, compañeros de clase en IE University, regresan a sus respectivos países para disfrutar de las fiestas navideñas, diferentes en ritos y tradiciones

FOTO ALUMNOS NAVIDADEn tan solo unos días, Luiza de Miranda, estudiante del doble grado en Derecho y Administración de Empresas en IE University, vivirá una Navidad muy diferente a la que estamos acostumbrados por estas latitudes: en una playa de Rio de Janeiro, a más de ocho mil kilómetros de Segovia. Se le iluminan los ojos y esboza una gran sonrisa al contar los días que le quedan para regresar a su país en Navidad. Son unas fiestas tan universales celebradas en tantos lugares del mundo que se dan contrastes muy curiosos: mientras Luiza esté disfrutando de las aguas limpias y arenas blancas de una playa brasileña, en Segovia padeceremos con probabilidad unas temperaturas próximas a la tiritona.

Cuenta Luiza de Miranda que en Brasil, la Navidad se celebra casi como en Europa, toda vez que este país fue la gran colonia portuguesa desde el siglo XVI al XIX. Cuesta imaginarse a un bonachón Santa Claus, embutido en un pesado traje rojo y blanco, derretido por el calor carioca, festejar con alegría la Navidad por las calles de Brasil en pleno verano. Lo cierto es que cuando Luiza regrese a su hogar ya verá el árbol de Navidad en un lugar privilegiado de la casa: allí lleva desde el 8 de diciembre, desde la fiesta de la Inmaculada Concepción.

Para la estudiante brasileña de IE University, el gran día es el 24 de diciembre: toda su familia se reúne en Nochebuena, independientemente de su condición religiosa, para vivir juntos una jornada extremadamente especial. “En mi familia hay una gran diversidad de creencias, unos son católicos y otros judíos;  celebramos ante todo que somos una familia unida, por eso solemos rezar juntos una oración para dar las gracias”.

Luiza de Miranda dice que también en casa “hacemos juegos para los niños, celebramos un show de talentos o nos divertimos con el Papá Noel secreto (un amigo invisible navideño)”.  Detalla la cena de nochebuena, que en Brasil será como cada año muy diversa: no faltarán grandes ensaladas de frutas y espectaculares postres navideños como las famosas rabanadas portuguesas (una especie de torrija española), la palha italiana o el bolinho de bacalhau. También habrá champán y los helados de frutas tropicales, que en diciembre son prácticamente imprescindibles para aguantar el calor brasileño.

Bacalao y rabanadas

Por su parte, el estudiante portugués  en IE University Jaime Pignateli practica unas tradiciones navideñas muy similares a las de su compañera de clase brasileña. Jaime y Luiza comparten en la mesa algunos productos típicos como el bacalao y las rabanadas, hechas de pan mojado en leche, y espolvoreadas con canela y azúcar o bañadas en miel. Para este alumno del doble grado en Derecho y Administración de Empresas, la Navidad es un periodo del año marcado por la unión familiar, donde los sentimientos de paz y solidaridad se acentúan más.

“En Portugal no se celebra el día de Reyes, pero sí que tenemos el Bolo Rei”, asegura al referirse a la versión portuguesa del roscón de reyes, que no falta en ninguna mesa lusa. Si bien hay diferencias notables: en el dulce portugués, la masa lleva uvas pasas, nueces, piñones y almendras, y en algunos casos a la masa se le da un toque de vino de Oporto. “Tomamos el bolo rei durante todo el mes de diciembre”, asegura. Aquí en España, el roscón suele entrar en las casas pasado el año nuevo, aunque ya hay muchos establecimientos donde a principios de diciembre se puede adquirir para complacer a los más golosos que no pueden esperar.

Quien ha podido saborear ya un poco de la Navidad de su país es la estudiante Clara Bütow, que cursa en Segovia un doble grado en Administración de Empresas y Relaciones Internacionales. Desde Alemania llegó hace unos días a la universidad un paquete enviado por su querida abuela: era un Stollen, el típico pan de navidad alemán. Este dulce es un bollo denso, repleto de frutos secos, pincelado con mantequilla y espolvoreado con azúcar glas. Según su descripción, el Stollen es un postre contundente, adecuado para recuperar calorías y combatir un frío que, por estas fechas, ya se ha instalado en el norte de Europa.

Para Clara Bütow, el pistoletazo de salida de la Navidad es el 1 de diciembre. Durante todo este mes existe la tradición de abrir cada día un pequeño regalo según el calendario de adviento, donde se marca en una especie de cuenta-atrás los días de diciembre que faltan para Navidad. Una fecha especial para ella -y para todos los alemanes- es el 6 de diciembre, en el que se festeja San Nicolás. “La noche de antes, los niños limpian su botas más grandes y las dejan junto a la puerta de las casas; al día siguiente, aparecen repletas de regalitos, de frutas como mandarinas y frutos secos”, dice. En la familia de Clara Bütow también es una tradición hacerse regalos antes de la cena de Nochebuena; ese día su familia monta el árbol con las luces y los adornos, y abre la primera botella de champán; “y por la noche vamos a la tradicional misa del gallo”, subraya. La comida es también un elemento muy importante en la fiesta alemana. Clara Bütow enumera diferentes platos: los guisos de venado, las carnes variadas, el conejo o el pato, el tradicional pavo, y las Knödel, unas albóndigas o bolas de patata muy populares en el país germánico.

Sofía Balsano, estudiante de Comunicación en IE University, volverá también estos días a Italia para reencontrase con su familia en Navidad. Los italianos también la festejan a lo grande, y en sus platos no faltan los estofados, los turrones y los famosos panetones, quizá el dulce que mejor han sabido exportar nuestros vecinos mediterráneos. “Mi tío se disfraza de Santa Claus y pasamos momentos muy divertidos con los más pequeños de la casa”, destaca Sofía Balsano, que añade que “en Italia no hay día de Reyes como en España”. En su lugar, los italianos celebran la Bruja de la Befana, que visita las casas de los niños en la madrugada del 5 al 6 de enero dejando regalos (a aquellos que se portaron bien) o carbón (si han sido malos). Es quizá la tradición más importante para los niños italianos.

Los alumnos de IE University, de más de cien nacionalidades diferentes, se disponen a disfrutar de unas merecidas vacaciones. Cada uno de ellos regresará a su hogar y a sus tradiciones, todas ellas en diversos lugares de Europa, Asia, África o América y compartiendo unos deseos universales de paz y fraternidad. En su corazón, llevarán estos días un cachito de Segovia.

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