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El motero que llegó de Oriente

Written on September 25, 2015 by Roberto Arribas in General

El estudiante turco de IE University Marlon Kerim es un apasionado de los vehículos históricos de dos ruedas y de la ciudad de Segovia

Marlon5Se oye el rugido suave de una motocicleta por las calles adoquinadas del centro Segovia. Ese ruido de motor es especial, no es un vehículo cualquiera. Tras dejar atrás la Plaza Mayor, Marlon Kerim Weinstabl conduce su moto clásica por la calle doctor Velasco en dirección al campus de IE University; atraviesa lentamente el Arco de San Cebrián; podría ser una imagen sacada de un viejo álbum de fotos en blanco y negro, o el fotograma de una película de Steve McQueen, un actor icono del motociclismo mundial. A lomos de su NSU Spezial Max de 250 centímetros cúbicos, de fabricación alemana, el joven turco Marlon Kerim se siente relajado, dice que es como si manejara una máquina del tiempo: las calles empedradas del casco antiguo favorecen esta ensoñación. “No hay nada comparable a que el viento sople a través de ti, el olor a gasolina y aceite, y el rugir del motor”, confiesa.

Marlon Kerim, amante confeso de los vehículos históricos de dos ruedas, es un joven estudiante turco que cursa tercer curso de Administración de Empresas y Derecho en Segovia, la ciudad que le ha acogido y en la que se siente como en casa. “Segovia ya es mi hogar”, afirma con una sonrisa, siempre perenne en su boca. Cuando hablas con él  se percibe inmediatamente que es un joven tremendamente educado, que derrocha personalidad, en definitiva, posee carisma.

Cuenta que nació y se crió en Estambul, la mayor ciudad de Turquía y la ciudad más poblada de Europa. Es un alma inquieta: a los dieciocho años sintió la necesidad de salir de su país, ampliar horizontes, tomarse un año sabático para aprender otros idiomas y empaparse de otras culturas. Así marchó a Buenos Aires para aprender español, y desde allí a Brasil y Uruguay. Luego pasó una temporada en Francia, en París y Biarritz, perfeccionando el idioma. Fueron unos meses muy intensos, repletos de experiencias vitales, que le sirvieron para saborear la independencia, ganar confianza en sí mismo y madurar como persona.

En 2013, Marlon Kerim llegó finalmente a Segovia para estudiar en IE University; pese a su juventud ya había visitado un buen puñado de países y hablaba con fluidez cinco idiomas: además del turco, habla alemán, inglés, francés y español (a veces con acento porteño, dice riéndose). Nunca podía imaginarse que Segovia, una ciudad tan pequeña en el mapa, le iba a enamorar desde el principio, hasta el punto de alquilar un piso en plena Plaza Mayor donde, según confiesa, desde su balcón hay una de las mejores vistas de la ciudad, sobre todo cuando nieva en los meses de invierno.

Club de automóviles

Una nueva ciudad, una nueva universidad: Marlon Kerim afrontaba una etapa apasionante. Esto animó a su padre, también fan de los vehículos clásicos, a regalarle la moto con la que tanto soñaba. A sus manos llegó la NSU de los años cincuenta que es la niña de sus ojos, la joya más preciada de su garaje. Su plan para este año es abrir un club de automóviles en IE University  junto a su compañero de universidad Pierre Gavelle para que los estudiantes del campus reciban asesoramiento sobre talleres de reparación de motos y coches, la obtención de diferentes carnets de conducir y para realizar viajes con el fin de conocer más la provincia de Segovia y otras regiones de España.

Tampoco hay que olvidar su otra gran pasión: el fútbol. Y es que Marlon Kerim llegó a jugar como portero en las categorías inferiores del Besiktas de Estambul, uno de los clubes más grandes de Turquía, donde entrenó Vicente del Bosque y más tarde jugaría Guti. Aquello queda lejos, prefiere recordar con orgullo que ha sido capitán y guardameta del equipo de IE University que compitió no hace mucho con otras universidades de Castilla y León en un torneo regional.

A Marlon Kerim le encanta hacer vida en la ciudad, adora el casco antiguo de Segovia y pasear por el mercado de la Plaza Mayor donde todos los jueves los comerciantes venden productos frescos como fruta, verdura, queso, productos de panadería, e incluso ropa, zapatos y complementos de todo tipo a precios asequibles. Es entretenido para Marlon Kerim dar una vuelta por los puestos, charlar con la gente, rebuscar algún objeto curioso; quizá esto le recuerda vivamente a Estambul. De su relación con los segovianos, Marlon presume de amistades: cita a Marisa, de la frutería de la Plaza Mayor, a Julio del Bar la Concepción, a Pablo de Motto&Co y a Carmen, Diego y Jorge, de Motos Hernández. Para él Segovia es como una gran familia. “Me siento orgulloso de poder decir que soy un segoviano más”. Marlon Kerim, el motero que llegó de Oriente, que nunca olvidará esta ciudad

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