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Crónicas desde la Antártida (V): De crucero por las Shetland del Sur

Written on February 10, 2011 by Roberto Arribas in Biology, General

El profesor Pablo Tejedo participa este año en su segunda campaña de investigación antártica. A través de este blog irá compartiendo distintas reflexiones sobre su experiencia.  

Del 5 al 10 de febrero de 2011

De crucero por las Shetland del Sur

El sábado 5 partimos en el BIO Las Palmas para visitar otras localizaciones al margen de Isla Decepción que nos interesaban para nuestro proyecto de investigación. Nuestra primera parada fue en la BAE Juan Carlos I, en Isla Livingston. Se trataba de una visita meramente logística para el desembarco de unos bidones de combustible para estas instalaciones, las cuales están en plena remodelación. No cabe duda que nuestro país está realizando una fuerte inversión para mejorar estas instalaciones, aunque los que conocimos la base anterior no podemos dejar de sentir cierta nostalgia al ver hasta qué punto ha cambiado el aspecto general de la bahía. La reforma permitirá incrementar hasta entre 40 y 50 las plazas disponibles en la base, lo que posibilitará que científicos españoles y de otras naciones puedan realizar estancias más prolongadas y fructíferas en la BAE Juan Carlos I.

Al día siguiente tocaba visitar la Península Byers. No se trata de un destino turístico, sino de una Zona Antártica Especialmente Protegida en la que el acceso está limitado (es necesario un permiso especial) y que por este motivo es utilizada por nuestro equipo como punto de control. Nuestra intención en este caso era revisar la recuperación de ciertas comunidades muscinales que habían sido alteradas de forma artificial en años anteriores, así como completar el inventario actual de colémbolos de este sitio. Teníamos otras tareas previstas en este enclave, pero la meteorología no nos acompañó en absoluto y tardamos más tiempo del inicialmente previsto en completar estas tareas. Ello hizo que tuviéramos que renunciar a algunos objetivos secundarios. Las especiales condiciones del litoral de Byers hacen que sólo sea posible entrar o salir en zodiac con marea alta, por lo que la ventana temporal de extracción es muy pequeña y si no se sale hay que esperar otras 12 horas a que la profundidad sea suficiente para que las zodiacs puedan salvar los bajíos. No nos habría importado trabajar otras doce horas, pero teníamos una planificación que cumplir y había que partir hacia el próximo enclave.

El lunes 7 lo dedicamos a trabajar en Isla Barrientos, uno de los lugares más importantes para nuestro proyecto, ya que allí hemos desarrollado diferentes estudios que pretendíamos replicar en esta campaña. De nuevo el clima nos tenía reservada una amarga sorpresa: el sendero que queríamos valorar se encontraba cubierto de hielo, por lo que la toma de muestras resultaba imposible. Afortunadamente, sí que pudo realizarse el muestreo de plumas de pingüino papúa para el análisis de corticosterona. Esta tarea se realiza sin interaccionar con los pingüinos, ya que éstos se encuentran en muda y van dejando numerosas plumas en los salientes rocosos en los que se protegen del viento mientras renuevan el plumaje. El muestreo es tan sencillo como ir caminando por la colonia al tiempo que se van recogiendo las plumas en las zonas en las que el viento las concentra. También se tomaron muestras de sedimentos para el análisis de hidrocarburos y de diferentes microhábitats terrestres para realizar un primer inventario de colémbolos de esta isla.

La jornada del domingo visitamos la base argentina Jubany, por lo que no hubo mucha actividad científica. No obstante este tipo de visitas siempre son fructíferas ya que favorecen el intercambio con otros grupos de investigadores. En este caso pudimos charlar con varios científicos de la base que se dedicaban a diferentes especialidades de las ciencias de la tierra y la vida, incluyendo varias personas que se dedicaban a analizar procesos de colonización litoral y biorremediación de suelos contaminados por hidrocarburos.

Tras este pequeño descanso se puso rumbo a la Isla Pingüino, una localización que no conocíamos y que resultó todo un desafío para poder realizar ciertas tareas. ¿La razón? Las playas estaban infestadas de lobos antárticos. Normalmente los lobos se mantienen alejados de los humanos, aunque siempre hay alguno más osado que trata de retarte para defender su territorio. Pero en este caso, la densidad era tal que el acceso a ciertas zonas era prácticamente imposible para una pareja de investigadores. Grupos de 4-6 personas suelen asustar a los lobos, pero dos investigadores solitarios eran más bien vistos por algunos ejemplares jóvenes como una oportunidad para reforzar su posición frente a otros competidores. Esto hizo que tras varios intentos tuviéramos que desistir de tomar una muestra de hidrocarburos en la playa utilizada por los turistas por los desembarcos. Aún así pudimos valorar el sendero utilizado para visitar el volcán Deacon. También realizamos un inventario de colémbolos y tomamos una colección de plumas de pingüino barbijo para el análisis del estrés de la colonia. La pena es que no vimos ningún individuo de pingüino Adelia, otra especie que nos interesaba analizar y que es muy poco común en las Shetland del Sur.

Tras una breve visita a Punta Hannah para tomar más muestras de metales pesados, hidrocarburos y plumas de pingüino, regresamos a Isla Decepción dando por terminado el crucero de investigación por las Shetland del Sur.

La campaña va tocando a su fin.

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