30
Jan

Pablo Tejedo en zodiac (primero por la derecha).jpg

La expedición científica a la Antártida en la que participa el profesor de IE Universidad, Pablo Tejedo, ha comenzado la toma de datos en algunos de los enclaves antárticos que se encuentran sometidos a una mayor presión por parte de la industria turística. El objetivo del proyecto de investigación, dirigido por Javier Benayas, de la UAM, es recoger los primeros datos para diseñar una investigación que permita en los próximos años determinar hasta qué punto el turismo antártico está afectando al equilibrio ecológico de esta zona del planeta.  

 

Todos los científicos coinciden en que la conservación de la Antártida es fundamental para mantener el equilibrio ecológico de la Tierra. Las consecuencias del turismo comercial, la principal actividad económica que se desarrolla  en esta zona del planeta, preocupan a los científicos debido a que hasta el momento no se han valorado adecuadamente sus efectos ambientales a largo plazo.   

 

Para conocer los cambios que la presencia del hombre está generando en este continente, un grupo de científicos de varias universidades españolas, entre los que se encuentra el profesor de Biología de IE Universidad, Pablo Tejedo, está investigando in situ los efectos que los turistas – se calcula que unos 40.000 al año-, producen en el área de la Península Antártica, la región más próxima al cono sur de América.

 

En la foto, Pablo Tejedo (primero por la derecha) junto a varios compañeros de la expedición navegando en una zodiac. 


Actualmente, los científicos de esta expedición se encuentran en la fase de toma de datos para diseñar en los próximos meses un plan de seguimiento destinado a valorar los efectos ambientales a largo plazo del turismo comercial sobre los frágiles ecosistemas antárticos. Uno de los enclaves en los que se centrará la investigación será la Isla Decepción, donde España cuenta con la base antártica Gabriel de Castilla 

 

El profesor de IE Universidad, Pablo Tejedo llegó a Argentina a principios del mes de enero para iniciar su aventura antártica. Tras reunirse en Ushuaia con el resto de miembros del equipo de investigación –Javier Benayas, de la UAM, y Martí Boada, de la UAB-, el grupo inició una ronda de encuentros con diferentes instituciones que son claves en el contexto de la industria turística antártica.

 

Buque las Palmas, en la Isla Decepción.jpg

Los científicos españoles mantuvieron una reunión con los responsables de la Oficina Antártica del Instituto Fueguino Argentino, la institución responsable del seguimiento de los turistas que parten de Ushuaia con destino a la Antártida. También tuvieron un encuentro con diversos investigadores del Centro Austral de Investigaciones Científicas (CADIC) que trabajan actualmente en el análisis del impacto de los visitantes en áreas protegidas de la Patagonia. Finalmente, se reunieron con representantes de la IAATO, la organización que reúne a los tour-operadores antárticos y que desarrolla una política de autorregulación con el objetivo de que sus miembros realicen su actividad de manera sostenible.  

 

Tras este trabajo de prospección de información, Javier Benayas y Pablo Tejedo embarcaron en el Buque de Investigación Oceanográfica “Las Palmas” con el fin de comenzar el trabajo de campo. Tras cruzar el siempre agitado Paso de Drake con olas de seis metros y vientos de setenta nudos, la expedición llegó a las Islas Shetland del Sur, el archipiélago más próximo al cono sur.

 

Hasta el momento, explica Tejedo, “las oportunidades de bajar a tierra han sido escasas debido a que el buque “Las Palmas” ha tenido que desarrollar una serie de tareas de abastecimiento a las dos bases científicas que posee España en territorio antártico, la BAE Juan Carlos I en la Isla Livingstone y la BAE Gabriel de Castilla en Isla Decepción“.

 

Por otra parte, la entrada de una borrasca dificultó algunos desembarcos de víveres, material científico y personal investigador, según relata Tejedo. A pesar de estas dificultades, los investigadores pudieron visitar enclaves como Punta Hannah (Isla Livingstone) o Caleta Cierva (Península Antártica). Estas primeras visitas sirvieron para reconocer algunos lugares que son frecuentados por los turistas antárticos y en los que podría ser interesante desarrollar en los próximos años estudios específicos para valorar los efectos del turismo.  

 

Durante las dos semanas que restan de estancia en la Antártida, los científicos visitarán otros lugares que son frecuentados por los cruceros turísticos. Según Pablo Tejedo, “esperamos visitar brevemente Bahía Paraíso y la Isla Rey Jorge, y realizar estancias más prolongadas en la base española de Isla Decepción y en la Isla Barrientos, dos de los puntos que concentran un mayor número de visitas turísticas”. No obstante, sus planes se ven sujetos a las exigentes y siempre cambiantes circunstancias climáticas de la Antártida, que condicionan la planificación y obligan a continuos reajustes, aunque esto no afecta al ánimo de los investigadores, recuerda Tejedo.

 

Este trabajo de investigación, dirigido por el Dr. Javier Benayas del Álamo del Departamento de Ecología de la Universidad Autónoma de Madrid, forma parte de la campaña antártica española 2008/2009, siendo uno de los veinticinco proyectos desarrollados por científicos españoles que están financiados por el Ministerio de Ciencia e Innovación en el marco del Año Polar Internacional.

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