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Ignacio Sanz vuelve al Aula Abierta de Folclore de IE Universidad

Written on November 26, 2008 by Roberto Arribas in Conferences

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El reconocido ceramista y estudioso de la cuentística española disertó sobre el vino en la cultura popular española.

 

El vino, cultura y tradición oral es el tema del nuevo libro que está finalizando y que pronto estará en las librerías segovianas.

 

Ignacio Sanz, alfarero, poeta y estudioso de las artes orales populares, impartió una conferencia en IE Universidad sobre el vino en la cultura popular española, dentro de las actividades organizadas por el Aula Abierta de Folclore.

 

Frente a la llamada “cultura del vino”, producto de estrategias de mercado de masas, Ignacio Sanz reivindica la cultura tradicional del vino, cultura producida no por los servicios de hostelería que se rigen por las leyes del mercado, sino por los viticultores, los bodegueros y por la sociedad en general.

 

De acuerdo con este experto, la nueva orientación cultural organizada no por el pueblo, sino por equipos que lo que pretenden es colocar un producto en el mercado hace que el vino pase de ser un elemento integrador de los miembros de las comunidades a convertirse en un excluyente social, pues se rodea de una adjetivación imposible de controlar por una persona normal, hecha para expertos y usada para impresionar, y de unos rituales de degustación que va desde la forma en que se sujeta qué tipo de copa hasta la percepción de los aromas y regustos; toda esta parafernalia lo aleja de la función de cohesión social que tradicionalmente cumplía en la sociedad española.

El concepto de “vino de autor”, producto de una mercantilización descarada, se presenta como algo innovador, pero ignora la labor de tantas personas  que a través de la historia se han dedicado al cultivo de la uva y a la fabricación artesanal del vino. El resultado es que el consumo del vino ha descendido a menos de medio litro por persona y semana, subraya Sanz.

 

Por otra parte, la cultura tradicional que procede de las viejas bodegas no está protegida, y estas o bien se degradan hasta el derrumbe o bien cambian de función, convirtiéndose en merenderos, ya que su función tradicional está en vías de extinción, indica.

 

Según Sanz, el vino quiere una “cultura alegre”, pues, al igual que ocurre con la música, no se concibe la fiesta sin vino. La cultura tradicional del vino en los países mediterráneos ya se encuentra en los relatos de la Biblia, como el que hace de Noé su descubridor; en la Odisea, en el relato tradicional del héroe que ciega al ogro tras emborracharlo, que en la epopeya homérica aparece como la aventura de Ulises con el cíclope Polifemo, en autores clásicos como, Shakespeare, Lope de Vega o Quevedo, por nombrar solo unos pocos ejemplos significativos. 

 

Por otra parte, recordó que la taberna, nombre que heredado del latín, es una institución típicamente mediterránea, lugar de descanso, de encuentros, de cobijo, de comida, de bienvenida para el forastero y de reunión cotidiana para los parroquianos. En ella se hace mucho más que beber; gran parte de la vida tradicional de los pueblos ocurre entre sus paredes. Su importancia se constata por el hecho que cuando la última taberna de un pueblo cierra, ese pueblo está irremediablemente condenado a su desaparición. Para Sanz, la taberna tradicional está también desapareciendo y se ve reemplazada por bares y pubs, “donde desaparecen los artefactos de la vida tradicional, cuyo último vástago es el futbolín, y los viejos rituales de cohesión social con los que se identificaban; ahora se ven reemplazados por las máquinas que parecen estar hechas para ludópatas solitarios”.

 

Sin embargo, mucho queda de la cultura tradicional de este líquido portador de alegría y factor importantísimo de la alegre socialización de las fiestas españolas. Quedan los brindis, con todos los elementos que lo integran, quedan las adivinanzas, coplas, canciones, retahílas, trabalenguas que miden el grado de embriaguez del que los pronuncia, las bendiciones jocosas de las comidas; quedan costumbres como cantar cierta copla para medir el tiempo en que cada participante debe beber de una bota o porrón que se pasa entre los asistentes. Quedan los testamentos burlescos, y los juegos y coplillas de doble sentido o claramente obscenas que despiertan la risa maliciosa o abierta de los que las escuchan.

 

De todo ello y más, como cuentos, casos, anécdotas y leyendas urbanas, trata el libro de Ignacio Sanz, que incluye una buena antología de productos culturales de la tradición verbal española. Ignacio Sanz dio una buena gama de ejemplos a los asistentes a esta sesión del Aula Abierta de Folclore que salieron muy complacidos de su disertación, dirigiéndose a una taberna segoviana para poner en práctica sus sabias enseñanzas.

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